Los radiadores son el tipo de emisor de calor que más se usa en nuestro país. Son los encargados de calentar el interior de las viviendas y son bastante fáciles de mantener.

Te contamos cómo sacarles el máximo partido.

Realizar una limpieza adecuada

Conviene mantener los radiadores limpios, libres de polvo o de otras partículas de suciedad. Para ello, para limpiarlos se debe utilizar un paño de textura suave, ligeramente húmedo.

Ante cualquier signo de manchas de óxido, lo mejor es ponerse en contacto con un profesional para identificar si el radiador está o no dañado.

Evita tapar los radiadores

Conviene que evitemos que las cortinas, ropa o cualquier otro elemento de la casa esté demasiado cerca de los radiadores ya que dificultaría que se distribuya el calor correctamente.

No  pintar los radiadores

Las capas de pintura sobre un radiador dificultan la transmisión de calor.

Cuantas más capas de pintura, más posibilidades de que disminuya la efectividad de los radiadores.

Controla las fugas de agua

Si en el suelo, justo debajo de los radiadores, hay charcos o manchas de agua, debes prestar atención. Si las fugas se produjeran de forma habitual, o si los radiadores pierden agua, ponte en contacto con un profesional cuanto antes.

Purga los radiadores

Se suele recomendar purgar los radiadores antes del invierno, cuando llega la temporada de frío.

El purgado es necesario porque durante meses, los radiadores han permanecido inactivos. Cuando se realiza un nuevo llenado de agua en la instalación, se crean bolsas de aire que van a parar a los radiadores. Un aire que es necesario expulsar a través de un purgado.

Para realizar el purgado de los radiadores, basta con girar la válvula de purgado y esperar a que salga agua, momento que indica que el aire ha sido expulsado del todo.